La gran polémica del momento: la técnica de posedición

Oct 15, 2021 | 0 Comentarios

Los traductores e intérpretes estamos más que acostumbrados a estar en el punto de mira de los medios cuando se da un caso de mala praxis por parte de un supuesto traductor que mete la pata. Nadie olvidará jamás a ese pobre hombre que interpretó a aquella supuesta lengua de signos en el funeral de Nelson Mandela.

Ya sea por falta de profesionalidad o simplemente por total desconocimiento de la profesión, cuando un traductor deja de ser invisible, nuestra profesión acapara todos los medios. Pero esta semana la polémica ha surgido por el motivo totalmente opuesto y se ha centrado en el ámbito audiovisual, en concreto en el subtitulado de la serie más vista del momento: El Juego del Calamar. En el caso concreto de esta semana, el traductor ha cometido el error de ser literalmente invisible. La plataforma Netflix decidió subtitular esta serie con una técnica llamada posedición o post-editing en inglés. Los resultados nefastos se pueden ver a simple vista incluso por alguien que no es experto en traducción audiovisual. La Asociación de Traducción y Adaptación Audiovisual de España (ATRAE) ya ha hecho un comunicado oficial en el que piden a la plataforma Netflix que “dejen de utilizar la traducción automática poseditada y que confíen en el talento humano de los traductores). Y una vez más, la polémica ha traspasado fronteras e incluso periódicos como The Guardian han dedicado un espacio para hablar del asunto.

Si no trabajas en el ámbito de la traducción e interpretación, seguramente te estés preguntando en qué consiste exactamente esta técnica que tanta polémica ha desatado y tan cabreados tiene a los traductores españoles. Dicho de forma muy sencilla, la posedición es la revisión de un texto que ha traducido automáticamente una máquina (Traducción Automática o Machine Translation en inglés). Parece una técnica futurística y maravillosa, en la que se podrían ahorrar muchos costes además de tiempo pero, ¿realmente te ahorras dinero y tiempo con esta técnica?

La respuesta corta a esta pregunta es la palabra favorita de todo traductor: «depende». Y bien, ¿de qué depende? Pues de diversos aspectos como la complejidad sintáctica y gramatical del texto, del grado de especialidad y, sobre todo, de la originalidad y creatividad que requiera la traducción. A día de hoy, ninguna máquina es capaz de captar la ironía, los referentes culturales, los juegos de palabras y el humor. Así que seguramente traduzca literalmente todos estos casos, como muestro a continuación:

Traducciones generadas por un programa de traducción automática.

En estos casos, el traductor (el humano) al ver estas expresiones tan extrañas se dará cuenta enseguida de que aquí ha habido un error de traducción literal e irá inmediatamente a ver qué decía el texto origen para corregir el texto meta. Aquí es donde debemos plantearnos si nos ahorramos tiempo realmente buscando errata por errata más que si tradujéramos desde cero.

Pero en el caso que te muestro a continuación, podríamos caer en un error muy diferente:

Traducción generada por un programa de traducción automática.

Como podéis imaginar, detectar este error sería mucho más difícil para el traductor, porque la frase traducida tiene sentido en español, está perfecta gramatical y sintácticamente. Pero, ¿no creéis que pierde un poco la connotación que le quería dar el autor de la frase?

Por último, os pondré un ejemplo de una traducción bastante aceptable realizada por una máquina para acabar con una reflexión final:

Por suerte, el programa no ha traducido loan shark por préstamo de tiburón ni nada parecido. Esto se debe a que la mayoría de estos programas funcionan con bases de datos de textos paralelos que han sido traducidos por seres humanos (profesionales de la traducción y de otros ámbitos de especialidad). Aun así, el humano que tenga que poseditar este texto tendría que hacer varios cambios tan solo en esta frase si el resultado que queremos es un texto que suene natural. Una vez más te pregunto, ¿crees que nos ahorramos tiempo?

No todo va a ser malo en la traducción automática y es verdad que existen textos que requieren muy poca originalidad, cuyo estilo es siempre el mismo y resulta muy fácil para los programas de traducción automática buscar equivalentes. Se pueden ver resultados bastantes cercanos a lo que sería una buena traducción en algunos casos que nos hacen pensar, una vez más, que muchas de las profesiones que hoy existen tal vez cambien de forma radical en un futuro no tan lejano.

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